Vernon Subutex 1
Alex Bleach, ángel caído del rock francés, ha muerto de sobredosis en la bañadera de un hotel. Una desgracia para sus fans, pero sobre todo para Vernon Subutex, antiguo vendedor de discos que, con más de cincuenta años, aún conserva el magnetismo de antaño. Bleach no era un simple amigo, era la persona que le pagaba el alquiler, y su muerte ha arrojado a Vernon a la precariedad. Sin trabajo, sin dinero, sin familia y sin techo, la vida de Vernon parece abocada a una espiral de desgracias. Solo le quedan las filmaciones que realizó el propio Bleach y que dejó en su departamento a modo de testamento.
«He escrito Vernon Subutex tomando como punto de partida el miedo que la clase media tiene en Francia a perder su casa por falta de recursos. Que sea un temor realista o nacido de un exceso de pesimismo da igual. Me interesaba el hecho de que es algo que compartimos todos los que hemos nacido en una familia sin medios. Conseguir trabajo pasados los cincuenta años parece muy improbable, y vemos surgir una nueva forma de precariedad que afecta a gente que ha vivido socialmente integrada hasta la madurez, y que de repente ya no puede pagar el alquiler.
He elegido como personaje central al dueño de una tienda de discos por varias razones. Primero, porque en la industria del disco cristaliza sin duda el cambio de un siglo a otro -algo supuestamente indestructible desaparecía en un par de años, como muchas cosas que hemos conocido y que han cambiado de golpe. Segundo, porque veía en el rock una cultura capaz de definir cómo los sueños de una juventud se habían roto. Yo trabajé en una tienda de discos a finales de los ochenta, y me interesaba pensar en la gente que solía escuchar este tipo de música para visualizar cómo hemos cambiado los unos y los otros en estas últimas tres décadas...
A través de este dispositivo era posible intentar contar cómo Francia ha acogido un liberalismo salvaje, cómo las ideas de la extrema derecha han entrado en nuestros razonamientos, adoptando la forma de un pensamiento "rebelde", y también hablar de cómo envejece la gente que había jurado, de joven, ser radical y rechazar la normalidad.
La novela trata de narrar el paso del mundo del siglo XX a otro mundo, desde el punto de vista de quienes han conocido ambos. No es una historia muy ligera, en mi opinión, y por eso he preservado el humor en la serie de monólogos que constituyen la novela. Al fin y al cabo, me parecía todo tan deprimente que habría sido imposible tragárselo sin una buena dosis de humor.
Virginie Despentes