Pájaros de fuego
En Pájaros de fuego el cáracter estrictamente erótico de su contenido está sometido a un proceso de estilización literaria que no excluye, sino que más bien potencia, una visión de la sexualidad llena de sutiles misterios y una fantasía sensual cargada de fuerza poética. Anaïs Nin con su asombrosa y fresca intuición erótica logra rehuir una descripción clínica del cuerpo y ofrecernos su textura más sensible y atrayente, aquélla que les confiere a sus aventuras eróticas un verdadero sentido de liberación física e imaginativa. Es sin duda su voz de mujer, su lenguaje femenino del deseo, lo que hace que estas invenciones adquieran un sentido humano y literario más allá de una mera curiosidad pornográfica. En ellas vemos encarnarse las variaciones más diversas del placer, su atmósfera mórbida y sus éxtasis, sus falaciasy secretos terrores, o, en última instancia, sus irónicos excesos.