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Relatos para permanecer despierto

Editorial: Aguilar
Año: 1978
Páginas: 416
Sección: Literatura
Disponible
$6000
Leído

A menudo, en algunas de mis anteriores antologias, daba comienzo a mi prólogo con un «¡Buenas noches!». Esta vez, sin embargo, obrando con recta conciencia, no puedo formular el mismo deseo.

En honor a la verdad, creo que un saludo de esta índole sería de lo más inadecuado en este caso, puesto que la lectura de este libro habrá de producir a sus lectores un efecto totalmente contrario. ¡Sí, señor; lo más seguro es que le haga pasar una mala noche! No es que con ello pretenda insinuar que van a quedar descontentos de mi obra quienes recorran sus páginas, no. Si es usted, amigo lector, un espíritu amante de la aventura y ya me conoce a través de alguno de mis libros anteriores, pasará usted, efectivamente, una mala noche, pero también será una noche de delicioso insomnio, poblada de fascinantes pesadillas.

Ahora bien: comprendo que lo de fascinantes pesadillas puede sonar un tanto contradictorio..., y tal vez lo sea... O no, según como se mire. Existe un amplio sector de las especies antropológicas que sueñan con la posibilidad de experimentar tales sensaciones. Hace ya muchos años que he dedicado todos mis esfuerzos a ofrecer al público distracciones un tanto macabras, haciendo de ello no solo mi forma de vida, sino también mi diversión.

Por otra parte, puedo asegurarle que la lectura de estos cuentos que he recopilado aquí para su distracción no habrá de producirle efectos semejantes. Es posible que efectivamente ahuyenten su sueño, que le den escalofríos o que consigan incluso hacerle temblar de miedo... Pero estoy seguro de que al final los recordará con verdadera satisfacción.

Además, tampoco estoy muy convencido de que las cosas sucedan exactamente como aquí se narran. Me han dicho muchas veces que el hombre desciende de un merodeante monstruo prehistórico. No sé, tal vez sí; yo no soy antropólogo. Pero lo que sí sé con absoluta certeza, en este preciso momento del siglo xx en que nos ha tocado vivir, es que si un hombre quiere mantenerse toda su vida sin llegar a ser en alguna ocasión visitante forzoso de alguna cárcel, para conseguirlo deberá dar rienda suelta a sus instintos de una forma civilizada. Y para mí la forma más civilizada es la lectura. Este es el fin que he perseguido al publicar este libro. Si está usted dotado de un alma tímida, busque entre sus libros y lea Los gemelos Bobsey...

Pero si lo que usted ansía es inquietud..., suspense..., algo excitante en una palabra..., entonces cierre usted bien las puertas y las ventanas, abra usted este volumen y empiece a leer.

 

ALFRED HITCHCOCK