Peter Pan en los jardines de Kensington
El personaje que pronto pasará a la mitología de la infancia, Peter Pan, nace en los Jardines de Kensington.
Barrie, acompañado de su perro Porthos, contaba a los hijos de unos amigos los viejos cuentos de hadas, en los que introducia nuevos personajes: a sus amiguitos, a su inseparable Porthos.
Después de cuatro años de ratos entretenidos en los Jardines de Kensington, nació El pajarito blanco (1902), en el que Barrie desarrolla el mito del niño que no quiere crecer. Su editor, Hodder & Stoughton, sacó de El pajarito blanco seis capítulos, que publicó por separado en 1906 con el título Peter Pan en los Jardines de Kensington.
Las hadas -La primera risa del primer niño se rompió en mil fragmentos, que se alejaron rodando. Así nacieron las hadas-, en cuyo mundo entra Peter Pan, no son más que criaturas limbales como él, un niño atormentado por el deseo de volver junto a su madre, que tiene el don de volar. Un don que le ha quedado quizá porque ella lo ha rechazado. Un don que es también una condena, pues sabe que no puede volver a ser una criatura humana. Tiene que aprender los rudimentos del vuelo, porque no tiene naturaleza de pájaro ni es una criatura humana en el más amplio sentido.
James Matthew Barrie (1860-1937), dramaturgo escocés, conocido por la comedia El pajarito blanco (1902), de la que Peter Pan en los Jardines de Kensington (1906) y Peter Pan y Wendy (1911) son dos consecuencias.