Tala
El poemario Tala es considerado como un hito dentro de la labor literaria de la escritora, constituyéndose en uno de sus trabajos más maduros y una de las obras más importantes de la poesía chilena e hispanoamericana.
El Premio Nobel otorgado en 1945 a Gabriela Mistral sirvió para universalizar un prestigio literario que los lectores de su propio idioma habían conferido a esta gran poetisa desde sus primeros versos. En efecto, desde que en 1915 Lucila Godoy —tal su verdadero nombre— se dio a conocer en un concurso literario celebrado en Vicuña, su provincia natal chilena —donde, adolescente, ejercía como maestra—, un aura admirativa rodeó su figura en todo el mundo de habla castellana, tanto en América como en España. En 1922 los maestros de las escuelas de Nueva York acordaron reunir en un volumen los poemas de Gabriela Mistral, que apareció con el título de Desolación.
Sólo muchos años más tarde —y también por iniciativa ajena— accedió a formar otro conjunto bajo el nombre de Tala. Aparte de ellos, Gabriela Mistral ha escrito muchas prosas de distinta naturaleza y ha desarrollado una intensa labor de propagandista cultural, en varios países.
En cuanto a la caracterización de su poesía, elegiremos sólo un juicio sintético, éste de Federico de Onís:
"Alma tremendamente apasionada, grande en todo, después de vaciar en unas cuantas poesías el dolor de su desolación íntima, ha llenado ese vacío con sus preocupaciones por la educación de los niños, la redención de los humildes y el destino de los pueblos hispánicos. Todo esto en ella no son más que otros modos de expresión del sentimiento cardinal de su poesía; su ansia insatisfecha de maternidad, que es a la vez instinto femenino y anhelo religioso de eternidad".